EL REENCARNADO
En aquel país misterioso todos vivían de la misma manera pero había un único problema: un ser, un alma, un antepasado que vivía allí desde hace más de 200 años; un fantasma, deambulando por la ciudad, pidiendo almas para poder reconstruirse, hasta que un día, su sueño, se hizo realidad... Había un leñador, como era normal estaba con su hacha en el bosque. El fantasma tuvo un momento de nostalgia, pues le recordó a él en su antigua vida, y en ese momento empezó sentirse vivo. Se reencarnó en aquel leñador, aunque le estaba costando adaptarse, ya que había estado dos siglos sin poder siquiera mantenerse en pie. Al cabo de tres días, al fin acostumbrado al nuevo y maravilloso cuerpo, decidió hacer un viaje largo y cansado hacia su nueva vida. Empezó a andar hasta que llegó a un bosque en el que había mucha madera. Cogió un montón y empezó a construirse su propia casa, junto a un lago. Cuando la acabó, pensó que quería vivir ahí siempre y empezar una vida, como los demás humanos. Cada día que pasaba recordaba su pasado y lo extraño que era ser humano. Ya había conseguido mantenerse en pie todo el día así que, al día siguiente, harto de no comer nada, se hizo un arco con el que pudiera cazar. Una vez aprendió a cazar consiguió alimento suficiente para vivir allí, en su "paraíso", una larga temporada. Pero un día ocurrió algo raro: no cantaban los pájaros y no encontró animales para cazar, lo que si vio fue un fantasma acercándose a él y arrebatándole su cuerpo para luego reencarnarse en leñador. Desde ese día hasta hoy, y eso que han pasado 170 años, el fantasma ha vagado por el mundo en busca de un buen cuerpo para poder vivir feliz, sin otra compañía en su búsqueda que los cientos de almas que no tienen cuerpo, como la del viejo leñador.

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